Encuentro Nacional de Bibliotecas Universitarias: Alfabetización Informacional. Reflexiones y experiencias(Lima, 20 y 21 de marzo del 2014)Resumen
_encuentro.jpg_encuentro5.jpgLos procesos de la lectura, el aprendizaje por competencias, el multialfabetismo y la gestión de la autoría y su visibilidad dentro de un contexto informativo multimodal, imprimen a la gestión bibliotecaria un cambio de paradigma, que tuvo como centro al libro, a otro enfocado en el usuario y sus aprendizajes. Es en este escenario y con la asistencia de 192 participantes, que se llevó a cabo los días 20 y 21 de marzo del 2014 el Encuentro Nacional de Bibliotecas Universitarias sobre alfabetización Informacional con la finalidad de compartir reflexiones y experiencias, desde una perspectiva multidisciplinaria, acerca del nuevo rol del bibliotecólogo, sobretodo en el ámbito universitario, en relación a su contribución al desarrollo de competencias informativas de sus usuarios, a través de lo que se denomina la alfabetización informacional o Alfín.
Area.pngManuel Area (España), en su disertación “Bibliotecas, TIC y nuevas alfabetizaciones en la sociedad digital” manifestó que gracias a las tecnologías Web se está configurando un nuevo ecosistema cultural que tiene nuevos personajes con nuevos actores (Google, Slideshare, Youtube, etc.), en donde Internet y la Web 2.0 se han convertido en una biblioteca gigantesca y universal accesible desde cualquier punto. De otro lado, afirma Area, las nuevas formas de almacenamiento y de difusión a través de lenguajes interactivos y sobretodo de carácter audiovisual obligan al lector a desarrollar nuevas habilidades para el acceso a la información, por lo tanto concluye que el concepto de alfabetización en el siglo XXI ha pasado de consistir, como en los siglos XIX y XX, en el dominio de las competencias de la lectoescritura a otro basado en las alfabetizaciones múltiples que, en su opinión, abarcan cinco dimensiones: 1) la instrumental (dominio de los instrumentos básicos que acompañan a lo digital, 2) la cognitiva (saber buscar información, analizarla, compararla, contrastarla o reconstruirla), 3) la socio comunicativa (saber integrarse y trabajar colaborativamente), 4) la axiológica (valores para relacionarse con otros individuos en el ciberespacio y para que no usen la información solo con fines de lucro e interés individual) y 5) la emocional (tiene que ver con cuidar aspectos para evitar adicciones, ciberbullyng, etc.). Ante este panorama, refiere Area, la biblioteca tiene que repensar su papel a uno que aporte a los nuevos procesos que implican la cultura difundida a través de tecnología, y para ello debe diseñar y ofrecer nuevos servicios y convertirse en un espacio educativo a través de la alfabetización informacional.
_encuentro3.jpgPor su parte, Silvana Salazar en su ponencia Las nuevas lecturas y Alfín”, afirmó que la lectura y las habilidades en el uso de la información, dos elementos importantes para la actividad académica, tienen una relación interdependiente, ya que siendo el primero un factor clave para la apropiación o aprovechamiento de los contenidos y la creación del propio conocimiento, el segundo aporta las estrategias para obtener y organizar los insumos que sirven al proceso lector. Por esta razón, expresó Salazar, es preciso conocer el proceso de la lectura, particularmente dentro de los nuevos entornos digitales y para ello recurrir a la Neurociencia que intenta explicarlo como el resultado de la plasticidad o adaptabilidad biológica del cerebro que ante el desafío de los nuevos entornos digitales, se está transformando, desde el siglo XX, en una experiencia más compleja. La comprensión de esta nueva dinámica lectora en el mundo digital, refirió también Salazar, permitirán a la educación y a las bibliotecas desarrollar programas Alfín en función a sus realidades, y como lo sugiere la OCDE, de manera eslabonada: a) en un nivel básico, a través de programas que abordan a la información en su condición de fuente y por tanto enfatizan en su búsqueda, selección, evaluación y organización, que servirán luego al proceso de la lectura, que es la clave para la apropiación de los contenidos y creación del propio conocimiento; y b) en un nivel superior que sobre la base de la anterior, se refiere al uso creativo de la información procesada para construir nuevos escenarios, innovar, resolver problemas y tomar decisiones inteligentes y que, en opinión de la ponente, respondería al escenario de la competencia de manejo de la información (CMI).
Suaiden.jpgDe otro lado, Emir Suaiden (Brasil), en su ponencia “Los nuevos desafíos de la biblioteca universitaria y su impacto en la calidad de vida” manifestó que la revolución tecnológica desafía a la universidad, generando al mismo tiempo una brecha digital que los bibliotecólogos debemos enfrentar y trabajar, especialmente con aquellos alumnos que llegan del colegio con problemas para interpretar lo que leen, lo cual es un aspecto fundamental para la investigación académica. Señaló que la fuga de talentos en Brasil ha disminuido notablemente desde que sus universidades se fortalecieron como focos de generación de empleo y fueron dotados de una infraestructura informacional adecuada expresada en bibliotecas híbridas muy bien dotadas y gestionadas. Esto, expresa Suaiden, ha convertido a las universidades en generadoras de riqueza y referentes principales en gestión de información, impactando cada vez más en la calidad de vida de la sociedad. De ahí que, afirma, su país se encuentre muy bien posicionado (13°) en los rankings de universidades con mayor produccción científica en el mundo para lo cual, y en alianza con la biblioteca, ponen especial atención en la gestión de la autoría y visibilidad internacional. Finalmente, hizo hincapié en la necesidad de incluir los programas de alfabetización informacional o Alfín en la estructura curricular de las universidades, señalando que para ello era importante que los profesionales de la información tengamos el estado del arte de Alfín en el país y estudiemos su modelo desde las concepciones pedagógicas de Paulo Freire y Lev Vygotski.
Julio Alonso.pngLuego de afirmar que uno de los aspectos más importantes en los procesos de acreditación de las universidades es la calidad académica y el impacto de su producción científica, y que los investigadores se mueven más en los entornos de acceso digital donde abunda no solo información, sino también plataformas y herramientas que permiten su gestión, Julio Alonso-Arévalo (España), en su conferencia “Alfabetización en comunicación científica: acreditación, open access, redes sociales, altmetrics, bibliotecarios incrustados y gestión de la identidad digital”, hizo un abordaje del tema a partir de la necesidad de que los investigadores conozcan, utilicen y gestionen los mecanismos de valoración, acreditación y potenciación de la visibilidad científica de sus publicaciones mediante el uso de aplicaciones basadas en web. Para ello nos dio un panorama de las métricas alternativas o altmetrics, redes sociales y plataformas open access, entre otros, y de su influencia en los procesos de comunicación científica y en los hábitos y comportamientos de los investigadores de todas las disciplinas, destacando además los aspectos más sobresalientes de los nuevos paradigmas de comunicación y difusión científica. Recomendó las acciones de formación más adecuadas que los bibliotecólogos podemos hacer al respecto, manifestando además, que para llevarlas a cabo es necesario apropiarnos del modelo de alfabetización informacional que integra las tecnologías emergentes, unifica los múltiples tipos de alfabetización (multialfabetismo) y reconoce la necesidad de hacer frente a la comunicación académica.
_MG_2921.jpgDesde la perspectiva de que la alfabetización informacional implica un proceso de emancipación cognitiva pero con una resolución en lo social, político e histórico, Analía Povolo (Argentina), en su ponencia “Alfín: epicentro de acciones institucionales y regionales” nos dio un panorama del programa Alfín que se lleva a cabo en el Sistema Integrado de Documentación de la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza (Argentina), cuya coordinación se encuentra a su cargo. Povolo señaló que en su nivel básico (dirigido a ingresantes), su programa de formación ha sido reconocido a través de una serie de normas rectorales como una acción estratégica institucional, y cuyos resultados en términos de estudiantes intervenidos en el 2013 ha sido del 75% sobre una población de 6500 ingresantes. Este posicionamiento institucional por parte de la biblioteca les ha permitido, dijo Povolo, posicionarse también a nivel país como una experiencia que alienta y que indica un camino a seguir. Es por ello que en el 2012, propusieron una primera jornada de trabajo que excedió lo nacional (Chile, Colombia, Venezuela, Uruguay) y cuyo hilo conductor que también se proyectó hacia la segunda, en el 2013, tuvo que ver con la pregunta: ¿Qué les pasa a los libros cuando lo político es descuidado? Actualmente, finalizó Povolo, se preparan para la tercera versión de estas jornadas.
_encuentro1.jpgEn el panel “Mirada docente ante el rol formador del bibliotecólogo”, los profesores Miguel Villaseca (PUCP), Javier A. Cieza (UPCH), David Mayorga (Universidad del Pacífico) y Julio C. Mateus (Ulima) nos asignaron a los profesionales de la información roles de “agentes sociales”, “consultores de información” y hasta “proveedores de ideas en la búsqueda de información” , no sin antes señalar que es necesario que replanteemos el diseño de nuestros servicios bajo un enfoque centrado en las expectativas del docente y del estudiante, y dejar los modelos pensados desde la propia biblioteca. La medición y el registro del comportamiento informacional de los miembros de la comunidad universitaria es otro de los aspectos que nuestros panelistas señalaron como imprescindibles para el diseño de servicios bibliotecarios más pertinentes y relevantes. En este sentido y en línea con las nuevas estrategias de aprendizaje, el profesor Mateus nos exhortó a crear espacios físicos en la biblioteca que permitan el contacto e intercambio de ideas entre los usuarios, manifestando además que en el escenario actual donde la información intoxica (infoxicación), el papel de las bibliotecas en la búsqueda, evaluación, y gestión de la información es imprescindible, sin embargo, enfatizó, es necesario que los profesionales de la información contribuyamos a romper con la visión “tecnoutópica” de lo digital y nos adentremos, en alianza con el docente, en una competencia comunicativa mucho más amplia, que propicie que el estudiante no sea solo un consumidor y reproductor de información, sino también un creador de nuevos contenidos.
panel.jpgLas profesoras de la PUCP, Victoria Landa y Carol Rivero, en el panel “Estrategias educativas”, partiendo del concepto de competencia como un hacer en acción, cuya evidencia dentro del aula y su alineamiento a lo requerido dentro del perfil del egresado es muy importante, sostuvieron que el desarrollo de competencias informacionales desde la alfabetización informacional es clave para el aprendizaje a lo largo de la vida, ya que las habilidades de búsqueda, evaluación y gestión de información sobre una base crítica son necesarias para aprender a aprender, proceso indispensable para que nuestros egresados puedan enfrentar los cambios de esta sociedad. La profesora Landa manifestó la necesidad de que los bibliotecólogos no solo apoyemos a los docentes sino que nos convirtamos en sus “partners” en la tarea de acompañar a los estudiantes a lo largo de toda su carrera en la adquisición de competencias informativas, pero por segmentos y de manera eslabonada de acuerdo a los niveles de logro. No se trata, dijo, de realizar capacitaciones en la biblioteca en función de lo que el bibliotecólogo cree que es necesario y de manera masiva, sino de adecuarse a la lógica de cada especialidad. Hizo hincapié en la necesidad de que los docentes también se apropien del modelo Alfín, con la finalidad de reorientar sus actividades en el aula en relación a las tareas de investigación que sus estudiantes deben desarrollar. Finalmente, nos presentó aspectos importantes de la estrategia colaborativa para la enseñanza que, sobre la base modelo Alfín de SCONUL e instrumentos de medición válidos, pueden ser de mucha utilidad para los profesionales de información en su actividad formadora. Por su parte, la profesora Rivero señaló que las tecnologías que se están generando en los entornos digitales están siendo aprovechadas por la pedagogía como instrumentos de apoyo en el aprendizaje y por ende, en el desarrollo de competencias informacionales. Las nuevas generaciones, añadió, no obstante tener una estrecha cercanía con los espacios virtuales, no es garantía de que sepan buscar, evaluar, seleccionar y gestionar información en la red, por lo que docentes y bibliotecólogos debemos tener presente que el buen uso de las TIC en la enseñanza dependerá más de las estrategias pedagógicas que se apliquen que de las tecnologías en sí. Partiendo del modelo Alfín de SCONUL, mostró algunas herramientas y plataformas digitales de apoyo para la gestión de información.

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Asimismo, Eva Flores de la Universidad del Pacífico y Nelva Quevedo de la Universidad de Lima, presentaron las conferencias “Una aproximación al estado del arte de Alfín en las bibliotecas universitarias peruanas y “Alfín: tendenciás teóricas”, respectivamente.

En el segmento “Buenas prácticas Alfín en bibliotecas universitarias”, Ada Rengifo (PUCP), Liliana Medina (UNMSM), Martha Alcántara (UPCH), Alexander Mendoza (Universidad del Pacífico) y Lorena Ávalos(Ulima) compartieron con nosotros las experiencias en la aplicación de programas Alfín en sus respectivas bibliotecas. Del mismo modo, Mónica Cárdenas (Universidad ESAN), bibliotecóloga y docente del curso de Métodos de estudio e investigación nos hizo una presentación acerca de las estrategias que aplica en el “desarrollo de competencias informacionales para la investigación en el aula” que fue también el título de su exposición.
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Finalmente, Lorena Ávalos (Ulima), nos dio la charla instructiva “Aplicación de tecnologías 2.0 para formadores de usuarios”.
_MG_3066.jpgAl término del ciclo de conferencias y bajo el título de “¡Al fin... acción!”, se llevaron a cabo las mesas de trabajo cuya finalidad fue generar el debate, en base a tres preguntas motivadoras, acerca de lo expuesto durante el encuentro y plasmarlo en acciones concretas. Las ocho mesas de trabajo constituidas por diez participantes y un coordinador, coincidieron en que la alfabetización informacional representa una oportunidad para las universidades que buscan acreditación, desarrollo de sus planes estratégicos y aplicación de sus modelos educativos, permitiendo al mismo tiempo que el bibliotecario pueda empoderarse al tomar iniciativa y participar en la formación de profesionales para Alfín. Asimismo, hubo consenso en relación a la necesidad de elaborar propuestas basadas en los perfiles académicos y en instrumentos de medición de uso de los recursos de información de la biblioteca que puedan presentarse ante las autoridades académicas en espacios que contribuyan a una sustentación a través de conferencias acerca del modelo Alfín y sus implicancias en el desarrollo de competencias informacionales por estudiantes y docentes mostrando ejemplos de prácticas exitosas en otras bibliotecas. Es el sentir de la gran mayoría que la aplicación por primera vez de un programa Alfín debe empezar por los docentes y el personal de biblioteca para luego concentrarse en los estudiantes. Finalmente, cada mesa de trabajo planteó algunos puntos básicos a considerar en un programa de alfabetización informacional.

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